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¿Podrías dejar de gritar?


Hay situaciones en que se desborda la energía o se sale de control ya que los hijos (según nosotros) "NO HACEN CASO" o "NO ENTIENDEN" lo que les decimos y tenemos que repetir una y otra vez las cosas e inclusive les decimos "parece que no entiendes lo que te estoy diciendo" ... "ordena tus cosas"... "anda a ponerte el pijama" ... "deja de molestar a tu hermano" .



Tal vez participaste o presenciaste alguna discusión entre adultos en donde "se gritaban" y lo hacían en un tono severo y agresivo. Lo más probable es que no estaban compartiendo la postura del otro y querían hacer "entrar en razón" a su contraparte. Algunas frases de esa discusión podrían haber sido:


"...hasta cuando, no hay caso contigo"

"...como es posible que no entiendas"

"...me tienes cansad@, siempre con lo mismo"

"...¿cuántas veces te lo tengo que decir, cuántas?"

"...no me importa si te gusta o no te gusta"

etc.


¿Y qué sentirías si te dijeran esto mismo? Desilusión, miedo, inseguridad, pena, rabia, sufrimiento, verguenza, dolor.


En el caso de que sean discusiones constantes y algo tóxicas probablemente lleven a que esa relación poco saludable no sea muy duradera, sin embargo . . .


Cuando estas mismas palabras se las dices a tu hij@ ¿Qué crees que puede estar sintiendo?

Lo razonable es que alguien le grite a otra persona porque no escucha bien o porque esté algo lejos y no se explica el tener que gritar a alguien PARA QUE ENTIENDA.





Cuando gritas para que tu hij@ te haga caso o para que te entienda, entonces hay algo que no estás entendiendo: que esa NO ES LA FORMA para que se entiendan entre ustedes.


El que grita es por IMPOTENCIA, porque NO PUEDE o no sabe otra forma de entenderse con los demás de manera respetuosa.

Al gritarle se genera instintivamente un mecanismo de defensa y tu hij@ se cierra, activando una reacción con nuevos gritos, groserías y actitudes que los llevan a ambos a una escalada de violencia PARA NADA RESPETUOSA. En ocasiones la sumisión o el retraimiento podrían operar en tu hij@ por el temor reverencial hacia ti frente a tu estado de alteración. Vuelve a la foto de la niña y observa su contracción... ¿puedes imaginar su sentimiento? Ahora observa bien la frente del niño...y pregúntate:


¿Qué termina entendiendo tu hij@ cuando le gritas?

Inconscientemente, poco a poco, una y otra vez, lo que va asimilando (entendiendo) es que esta es la forma de relacionarse entre las personas. Entenderá que cuando exista un desafío, un conflicto o cuando sea necesario resolver alguna diferencia se podrá recurrir a LOS GRITOS y de esta forma imponerse, sometiendo al otro de manera prepotente.





No es que seamos malas personas, ni odiemos a nustr@s hij@s o querramos causarles daño cuando les gritamos. Ocurre que esta es la forma que hemos aprendido de cuando nuestros padres nos criaron y en consecuencia NO CONOCEMOS OTRAS ESTRATEGIAS NI RECURSOS.


La Disciplina Positiva te puede ayudar.

Que este artículo inicie la toma de consciencia ya es un gran paso. Luego podrás conocer las estrategias y recursos que la Disciplina Positiva te ofrece para que la crianza de tus hij@s se una escuela de vida saludable para cultivar en ell@s el valor y dignidad de las personas.


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